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Ser competitivo es la capacidad que tiene una empresa o negocio para tener una posición vanguardista en el mercado, para ello debemos innovar constantemente, estar siempre atento a los cambios del mercado, conocer bien a nuestros clientes, buscar la diferenciación, aprovechar nuestras ventajas competitivas, practicar la calidad total, capacitarnos y actualizarnos constantemente, y sobre todo, dar un excelente servicio al cliente.
Veamos a continuación cuáles son los requisitos que debemos cumplir para que nuestro negocio sea competitivo, es decir, para que sea capaz de tener una posición vanguardista en el mercado:
Hoy en día el ciclo de vida de un producto es muy corto, por tanto, debemos constantemente innovar y sacar nuevos productos al mercado. Un nuevo producto no tiene que ser necesariamente un producto totalmente diferente. Un nuevo producto puede ser el mismo producto con el que ya contamos, pero con nuevas características, nuevas mejoras, nuevos atributos; por ejemplo, podemos ponerle un nuevo envase, un nuevo empaque, una nueva etiqueta, una utilidad extra, etc. Lo mismo en el caso de que nuestro negocio sea una empresa de servicios, en ese caso podríamos sacar nuevas ofertas, nuevas promociones, nuevos servicios adicionales, etc.
Asimismo, no sólo debemos innovar en nuevos productos, sino también en todos los aspectos de nuestro negocio, por ejemplo, podemos cambiar la ubicación de nuestro local, podemos cambiar la fachada del mismo, cambiar el diseño del logotipo de nuestra marca.
Siempre debemos estar atentos lo todo lo que suceda en mercado, así como tratar de prever sus cambios; por ejemplo, debemos estar pendiente de nuevas oportunidades de negocios, de la aparición de nuevos gustos, de las nuevas necesidades, de los errores o respuestas de nuestros competidores, prever las nuevas tendencias, las nuevas modas. Y luego reaccionar rápidamente ante los problemas o aprovechar las oportunidades.
Siempre debemos estar atentos y tratar de descifrar los gustos, hábitos, expectativas y preferencias de nuestros clientes. Debemos tratar de descifrar qué es lo que prefieren de nosotros, por qué nos eligen a nosotros y no a nuestra competencia, qué es lo que no desean o consideran que está mal en nuestro negocio.
Para ello podemos realizar pequeñas encuestas, poner un buzón de sugerencia, hacerles entrevistas a modo de conversación, por ejemplo, invitándolos a almorzar, o simplemente durante el proceso de compra, antes y durante el pago de caja, en la entrega de los productos, al momento de la instalación del producto, etc.
Y de ese modo, basándonos en dicha información, poder darles una mejor atención, un trato personalizado, ofrecerles nuevos producto u ofertas de acuerdo a sus gustos específicos, y por otro lado, saber en qué podemos mejorar, qué debemos cambiar en nuestro negocio, qué debemos evitar, qué debemos quitar.
Siempre debemos procurar ofrecer algo diferente, algo que nuestra competencia no lo haga, algo que nos distinga de ellos, algo novedoso, algo que llame la atención de los consumidores y sea el motivo por el cual nos elijan a nosotros y no a nuestra competencia, que sea el motivo por el cual vuelvan a visitarnos o a adquirir nuestros productos, por ejemplo, podemos buscar diferenciación en dar un excelente servicio al cliente, en ofrecer un servicio extra, en la novedad de nuestro producto, en nuestros diseños.
Siempre debemos buscar y aprovechar las ventajas competitivas que podamos tener, es decir las ventajas que tengamos ante nuestros competidores en algún aspecto del negocio, por ejemplo, nuestras ventajas competitivas pueden ser nuestra buena atención al cliente, nuestros costos bajos, la rapidez de nuestra atención, el ambiente agradable de nuestro negocio, nuestra infraestructura, nuestra localización, nuestra distribución, nuestra tecnología. Debemos siempre tratar de lograr nuevas ventajas competitivas, y luego sacarles el máximo provecho.
No sólo nuestros productos deben ser de calidad (contar con características que satisfagan las expectativas de los consumidores), sino que la calidad debe estar presente en todos los aspectos del negocio, por ejemplo, en los trabajadores (que estén bien capacitados), en nuestras materias primas o insumos, en nuestros procesos, en la atención al cliente. Y asimismo, debemos sembrar una cultura de compromiso con la calidad en donde todos nuestros trabajadores la practiquen y estén siempre pendientes de ver la manera de cómo mejorarla.
Es fundamental para el éxito del negocio darles a nuestros clientes una buena atención, un trato cordial, un buen ambiente, comodidad y seguridad; siempre tratando de ganarnos su preferencia y confianza. Ofrecer una buena atención o servicio al cliente es la mejor manera de lograr su fidelización, es decir, de que vuelvan a visitarnos o a adquirir nuestros productos, y también la mejor manera de hacer que nos recomienden.
Tanto nosotros, como nuestros empleados debemos capacitarnos constantemente, no sólo para poder ser cada vez más competentes, sino también para estar siempre a la par con los avances, con las nuevas tecnologías, las nuevas técnicas o herramientas empresariales. Siempre debemos mejorar nuestras habilidades empresariales y estar actualizados y al día con los cambios.
Tener una cultura de productividad implica que tanto nosotros como nuestros trabajadores, siempre busquemos la forma de hacer crecer el negocio (por ejemplo, buscando nuevos mercados), de mejorar nuestros procesos (por ejemplo, hacerlos más rápidos, más eficientes), de mejorar la calidad, de reducir nuestros costos, de aprovechar lo que no estemos utilizando. Buscar siempre la manera de que nuestro negocio crezca y sea mejor cada día.
Autor: ComoCrearTuNegocio.com
Sitio web: http://www.comocreartunegocio.com
Fecha de publicación: 12/08/08
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